El Prodigio de Ocotlán.

La aparición del Señor de la Misericordia, 3 de Octubre de 1847. 

 

 

 

“Un genio corruptor, escapado de los pestilentes antros del averno, cernía sus negras alas en el cielo de Ocotlán, allá como a mediados del siglo XIX” J. Reyes Zavala, 1897.

 

El acontecimiento del Prodigio se deriva de un fuerte sismo que redujo a escombró al pueblo de Ocotlán. El día sábado 2 de octubre, como a eso de las siete de la mañana un temblor sacudió la población, a las nueve de la mañana una réplica de mayor magnitud trajo abajo al vecindario incluyendo el templo parroquial y demás construcciones, solo quedo en pie la Capilla de La Purísima y la hacienda de la familia Castellanos. El resultado fue de más de 50 muertos y miles de heridos y damnificados.

 

“Singular coincidencia, a la misma hora, en la que un día antes había tenido lugar el espantoso terremoto, acaeció también la maravillosa aparición del Divino mártir del Gólgota” J. Reyes Zavala, 1897.

 

Por la mañana del domingo 3 de Octubre de 1847, cuando el Padre Julián Navarro, vicario parroquial se disponía a iniciar la celebración de la eucaristía se vio al noroeste una nube muy blanca, y en medio de ella comenzó la aparición de la imagen perfecta de Jesucristo Crucificado. Esta aparición duró más de media hora, y de ella fueron testigos los más de dos mil fieles que se disponían de la celebración, así como del párroco, Sr. Cura D. Julián Martin del Campo y del alcalde, D. Antonio Jiménez; todos pedían a gritos al Cristo aparecido “Misericordia Señor”. Ante este acontecimiento histórico se desprende la gran devoción al Señor de la Misericordia de Ocotlán.

 

“Negar un hecho extraordinario, humanamente hablando, pero posible y necesario en el orden sobrenatural es orillarnos a la negación de los milagros, exponer al espíritu al frío y desalentador escepticismo y para decirlo de una vez, contentar al ateo en su loca y delictuosa incredulidad…” J. Reyes Zavala, 1897.


VISITA VIRTUAL DEL LUGAR DONDE SE CELEBRÓ LA MISA EL 3 DE OCTUBRE DE 1847



Mural del prodigio DE OCOTLÁN